jueves, 19 de abril de 2018

Sobre mi trayectoria profesional 3


Sobre mi trayectoria profesional. Tercera entrega

Un libro que para mí ha sido un referente  de este quehacer gestaltico es “EL DARSE CUENTA”  de John O. Stevens que en su introducción dice:

“este libro trata del darse cuenta, y de como uno puede explorar, expandir y profundizar su capacidad de darse cuenta.”

La mayor parte del libro consiste en ejercicios que  proponen enfocar “el darse cuenta” hacia todo aquello que nos rodea como si fuésemos exploradores……lo que los sabios han proclamado durante siglos es realmente cierto: el mundo está aquí mismo; para recibirlo lo único que tenemos que hacer es vaciar nuestras “mentes” y abrirnos.

Como siempre ocurre en la vida, las búsquedas tienen que ver con una insatisfacción con lo conocido y con un afán de descubrimiento. He dudado entre poner “descubrimiento” o “superación” que es la que parece que se sigue de manera natural al mencionado “afán” pero es así como yo siento que me he enfrentado a la psicología clínica en mi vida, con la curiosidad de un espeleólogo explorando por primera vez una cueva. Curiosidad e incertidumbre acerca de lo que ilumina la lámpara y que no es completamente discernido. Una tiene que hacer repetidas incursiones  cada vez mejor equipada para al final poder contarse qué es  lo que vio en la cueva.



La libertad solo es posible siempre que exista una gran soledad. Y así empiezas a crearla trabajando para ti, puesto que cuando lo haces para la muchedumbre ves lo absurdo de lo hecho

Comencé a introducirme en el psicoanálisis de una manera autodidacta. Mi compañera de gabinete, que había seguido un proceso similar al mío, me recomendó un libro:

 TEORIA PSICOANALITICA DE LAS NEUROSIS de Otto Fenichel

Paidos. Psicología profunda.

Antes de continuar me gustaría hablar de mi compañera de gabinete. En primer lugar decir que es una profesional como la copa de un pino de la que he aprendido mucho. Tiene algunos años más que yo (aunque no lo parece) y lo primero que llamó mi atención  ya hace 20 años fue su cordial parquedad. Hablaba poco pero comunicaba mucho. Hablaba cuando le preguntabas porque te respondía y lo hacía de una manera pausada, meditando la respuesta, convirtiéndola en un acto didáctico y generoso, pleno de conciencia y casi nunca hablaba por hablar. Era como si participase de otro código diferente al de mi círculo social, al que yo conocía en el cual pareciera que penalizaran los silencios y compulsivamente hubiera que  rellenarlos de frases o comentarios superfluos, banales o ingeniosamente agudos.

Así que yo leía y lo que no entendía se lo preguntaba y aún así a veces seguía sin entender. Pero resulta que un buen día llegaba un paciente que “encarnaba” a la perfección aquello que no  había entendido en mis lecturas y entonces me decía ¡Aja! Lo intelectual encontraba su referente en lo vivencial  y ese aprendizaje ya era indeleble.

Por supuesto que  es imprescindible en la formación de todo psicólogo/a clínico la supervisión de casos. Y además si el psicólogo/a es de orientación psicoanalítica el análisis didáctico o lo que es lo mismo ser analizado por otro. Este otro te ayuda a que veas lo que tu no ves de ti porque está en la sombra y que si coincide con la sombra del paciente puede ser desastroso para el analizado pues este va a estar dando vueltas sobre si mismo atrapado en la autocomplacencia hasta que tropiece con lo doloroso y se resienta contra el analista no sin razón al ver la inutilidad del dinero invertido en tan estéril empresa.

Porque el psicoanálisis es caro. Caro por las dos caras. Para el analizado que ha de asumir que todo trabajo profundo requiere su tiempo y para el analista que ha de asistir a seminarios, realizar supervisiones y analizarse.

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