martes, 14 de noviembre de 2017

Sobre mi trayectoria profesional II


 Pero a mí siempre me había tirado la clínica a pesar de que la orientación cognitivo-conductual, que era la que predominaba en la facultad, no me terminaba de convencer, nada, me dejaba fría. Yo conocía algo de Freud por el bachillerato. En el instituto, en Filosofía hice un trabajo sobre los sueños y se me hizo palpable y evidente que el “inconsciente” era digno de estudio y comprensión. Recuerdo que en el trabajo mencionaba el sueño de una joven judía refugiada,  presumiblemente en territorio seguro, que soñaba que entraban los nazis en la casa y que ella no era descubierta pues se metía en un trastero debajo de la escalera que podía pasar desapercibido al estar la puerta del mismo forrada con el mismo papel de la pared. Lo soñaba reiteradamente a pesar de que no había indicios de que las tropas alemanas pudiesen invadir ese pequeño país. Pero ocurrió y cuando oyó los ruidos en la noche instintivamente corrió a esconderse en ese trastero que no era el mejor escondite, pero milagrosamente funcionó. Soñando había dado con la solución a su problema Generalmente los sueños no suelen ser tan claros y necesitan que les quitemos el “disfraz” bajo el que esconden su mensaje. Freud dedicó al tema de la interpretación de los sueños varios volúmenes de su obra. Los sueños como búsqueda de soluciones a los conflictos que plantea la vida, los sueños como realización de deseos., Los sueños como función compensatoria del consciente para Jung. En la Facultad, solo en primero nos hablaron someramente del psicoanálisis (una o dos clases).

Con lo que gané trabajando en el mundo del cooperativismo me financié un postgrado en Psicología Gestalt, cuyo fundador F. Perls, como es bien conocido, se nutrió del psicoanálisis. Yo digo que era el nieto de Freud (del hijo ya hablaremos mas tarde).



No empujes el río

Y empecé a trabajar en clínica.  

Bueno, antes diré algo del curso de postgrado que hice con un reconocido Instituto de Terapia Gestalt que al principio de los años 90 comenzaba su andadura. Éramos un grupo de 10 estudiantes, todos psicólogos recién licenciados, y un buen porcentaje de los docentes venían de México y de Argentina donde dicha orientación llevaba más andadura. Se trataba, pues, de la rama o escuela gestaltica californiana claramente diferenciada de la francesa de Jean Marie Robine. Nos sentábamos en el suelo sobre colchonetas y apoyábamos nuestras espaldas en cojines. Todo era muy hippie. Nos reuníamos un fin de semana al mes. Viernes, sábado y domingo, creo recordar. Se trabajaba a saco con las emociones, el “Darse cuenta” y el “Aquí y Ahora”. El clima en clase era muy distendido. Todo estaba permitido, llegar tarde, dormirse en clase…luego se hablaba si uno se había sentido incomodo o molesto con la actitud del grupo o de algún particular y estaba bien.

El trabajo con el “Ciclo de la Experiencia” con sus fases y bloqueos, las técnicas de la silla vacía, el trabajo con las polaridades,…. Se convirtieron en referentes para casi todo. Un docente que era  profesor de la Complutense en Madrid nos ilustró sobre la emergente PNL, también tuvimos un seminario sobre “Psicología Transpersonal”.

Cuando, poco después, comencé a trabajar en la clínica no tarde en sentirme encorsetada en un “set” de técnicas gestalticas que movilizaban la energía de mis pacientes y descongelaban sus emociones si era el caso. Si la persona en cuestión tenía capacidad introspectiva y elaborativa se podía hacer un buen trabajo pero si no era así se  corría el riesgo de quedar en el mejor de los casos en lo anecdótico. Así que se me hizo evidente que mi formación como psicóloga clínica sencillamente estaba en sus inicios y que tenía que seguir formándome.

Antes de cerrar este episodio quiero decir que con el correr de los años y los conocimientos acumulados he podido revisar la Gestalt desde una perspectiva más amplia y he de constatar que me he seguido haciendo uso de la misma  y se ha revalorizado con los años. Hoy en día La terapia Gestalt está a la base de numerosas  terapias de “nueva generación” derivadas del cognitivismo y como no, del tan de actualidad mindfullness,

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