Pero a
mí siempre me había tirado la clínica a pesar de que la orientación
cognitivo-conductual, que era la que predominaba en la facultad, no me
terminaba de convencer, nada, me dejaba fría. Yo conocía algo de Freud por el
bachillerato. En el instituto, en Filosofía hice un trabajo sobre los sueños y
se me hizo palpable y evidente que el “inconsciente”
era digno de estudio y comprensión. Recuerdo que en el trabajo mencionaba el
sueño de una joven judía refugiada,
presumiblemente en territorio seguro, que soñaba que entraban los nazis
en la casa y que ella no era descubierta pues se metía en un trastero debajo de
la escalera que podía pasar desapercibido al estar la puerta del mismo forrada
con el mismo papel de la pared. Lo soñaba reiteradamente a pesar de que no
había indicios de que las tropas alemanas pudiesen invadir ese pequeño país.
Pero ocurrió y cuando oyó los ruidos en la noche instintivamente corrió a
esconderse en ese trastero que no era el mejor escondite, pero milagrosamente
funcionó. Soñando había dado con la solución a su problema Generalmente los
sueños no suelen ser tan claros y necesitan que les quitemos el “disfraz” bajo
el que esconden su mensaje. Freud dedicó al tema de la interpretación de los
sueños varios volúmenes de su obra. Los sueños como búsqueda de soluciones a
los conflictos que plantea la vida, los sueños como realización de deseos., Los
sueños como función compensatoria del consciente para Jung. En la Facultad,
solo en primero nos hablaron someramente del psicoanálisis (una o dos clases).
Con lo que gané trabajando en el mundo del
cooperativismo me financié un postgrado en Psicología Gestalt, cuyo fundador F.
Perls, como es bien conocido, se nutrió del psicoanálisis. Yo digo que era el
nieto de Freud (del hijo ya hablaremos mas tarde).
No empujes el río
Y empecé a trabajar en clínica.
Bueno, antes diré algo del curso de postgrado
que hice con un reconocido Instituto de Terapia Gestalt que al principio de los
años 90 comenzaba su andadura. Éramos un grupo de 10 estudiantes, todos
psicólogos recién licenciados, y un buen porcentaje de los docentes venían de
México y de Argentina donde dicha orientación llevaba más andadura. Se trataba,
pues, de la rama o escuela gestaltica californiana claramente diferenciada de
la francesa de Jean Marie Robine. Nos sentábamos en el suelo sobre colchonetas
y apoyábamos nuestras espaldas en cojines. Todo era muy hippie. Nos reuníamos
un fin de semana al mes. Viernes, sábado y domingo, creo recordar. Se trabajaba
a saco con las emociones, el “Darse cuenta” y el “Aquí y Ahora”. El clima en
clase era muy distendido. Todo estaba permitido, llegar tarde, dormirse en
clase…luego se hablaba si uno se había sentido incomodo o molesto con la
actitud del grupo o de algún particular y estaba bien.
El trabajo con el “Ciclo de la Experiencia”
con sus fases y bloqueos, las técnicas de la silla vacía, el trabajo con las
polaridades,…. Se convirtieron en referentes para casi todo. Un docente que era
profesor de la Complutense en Madrid nos
ilustró sobre la emergente PNL, también tuvimos un seminario sobre “Psicología
Transpersonal”.
Cuando, poco después, comencé a trabajar en
la clínica no tarde en sentirme encorsetada en un “set” de técnicas gestalticas
que movilizaban la energía de mis pacientes y descongelaban sus emociones si
era el caso. Si la persona en cuestión tenía capacidad introspectiva y
elaborativa se podía hacer un buen trabajo pero si no era así se corría el riesgo de quedar en el mejor de los
casos en lo anecdótico. Así que se me hizo evidente que mi formación como psicóloga
clínica sencillamente estaba en sus inicios y que tenía que seguir formándome.
Antes de cerrar este episodio quiero decir
que con el correr de los años y los conocimientos acumulados he podido revisar
la Gestalt desde una perspectiva más amplia y he de constatar que me he seguido
haciendo uso de la misma y se ha
revalorizado con los años. Hoy en día La terapia Gestalt está a la base de
numerosas terapias de “nueva generación”
derivadas del cognitivismo y como no, del tan de actualidad mindfullness,
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